lunes, 23 de marzo de 2015

Reflexiones de un martes cualquiera.

Hacia mucho que no me encontraba con la felicidad, y es que felicidad que bonito nombre tienes, o que bonitos nombres, mejor dicho. Fuera exámenes, tarde libre, y un libro en la mesita que me mira, y yo, que soy enamoradiza, me dejo llevar. Me acurruco con mi manta rosa y mi cojín, con música de fondo, y lo acerco a mi, y solo existo yo, en otro mundo. Hay gente, que abre un libro y solo ve letras, que triste, que fracaso, que pena, no poder sumergirte en otra vida, no poder vivir aventuras. No poder estar enamorada de un personaje, viajando Estados Unidos, o al infierno, no poder conocer a tantas personas, y vivir y sentir como si fueras ellas. Sinceramente, lo siento. Siento que no podáis conocer esa felicidad.
Esa que solo sientes con un buen libro.
Esa que te recorre con un buen verso.
Esa que te atrapa cuando te sumerges entre letras.
¡Oh, cuan aburrida sería la vida sin ti, mi gran amor!
"He odiado las palabras y las he amado, y espero haber estado a su altura." -La ladrona de libros. 

Creo, que, mi gran amor de los libros, viene, por una parte, gracias a mi madre, que fue ella quien me enseño esos nuevos mundos, y por otra, después de saber que existían, la necesidad de conocerlos, la necesidad de vivir cosas que se que nunca podré vivir. Gracias curiosidad.
Viajar al pasado, al futuro, ponerme en la piel de una prostituta en la antigua Nueva Orleans (El color de los sueños), tener un amigo vampiro (Mi pequeño vampiro), viajar con mi abuela al mismísimo Amazonas (La ciudad de las bestias) o vivir un amor de quinceañera en Madrid (Canciones para Paula) y es que nada mejor que leer para vivir. Si, aunque después de todo, sigas en el sofá de tu casa.

Reflexionemos un momento, si ha existido la prohibición de libros, la quema de ellos, la prohibición de leer o escribir, es porque después de todo, hay algo dentro de ellos que nos ayuda a ver el mundo, que los dictadores toman como peligroso, que nos ayudan a encontrarnos, ¿y ahora nosotros que hacemos?¿es normal que te desprecien por el gusto a la lectura?¿tan rara soy para encontrar algo especial en las letras? Querida sociedad, no haces más que decepcionarme, otros temas aparte, el tema de la lectura me preocupa. Aunque no lo queráis ver, los libros nos han traído hasta aquí, todo gracias a ellos, pero si os olvidáis de su existencia, volveremos hacia atrás. Yo, por mi parte, seguiré viviendo mil aventuras, puedo dudar en muchas cosas, pero no veo maldad en la lectura.
No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee, que no aprende, que no sabe...
Ray Bradbury (1920-2012)


1 comentario:

  1. Con más de dos semanas de retraso: ¡qué alegría! ¡qué riqueza! ¡qué arte! ¡¡plas-plas-plas!! Lo sabía, sabía que este blog escondía un tesoro, y estoy seguro de que esto solo es una pequeña muestra.

    No puedo estar más de acuerdo en la riqueza inmensa que nos proporcionan los libros y comparto la preocupación por una sociedad que paulatinamente les da la espalda. Efectivamente somos libros en esencia, quien conoce el placer de leer trata por todos sus medios de compartir el descubrimiento con los de su alrededor. Pero esto no es fácil -iniciarse en la lectura- el placer que se obtiene al leer no es algo inmediato, requiere tiempo, la inercia de la lectura es lenta y consecuentemente la felicidad que provoca, cuando te invade, es tan lenta que permite verla y casi tocarla. Una manta, un sofá, un café, un libro… y a volar con los pies en el suelo. Quien no lea no podrá entender esto pero es necesario decirlo de aquí a Estambul, o hasta el infierno, para que sepan lo que se están perdiendo, al menos que no quede por nuestra parte.

    Lo sabía, sabía que este blog escondía un tesoro porque tengo la suerte inmensa de conocer a su autora.

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